LAS DEMOCRACIAS FRENTE A DON DINERO

Published on 03/01,2010

          Vivimos hoy tiempos difíciles. Los Estados ya no son lo que eran, pues el eje del poder se ha trasladado de los gobiernos elegidos democráticamente, a los centros neurálgicos de las grandes multinacionales de la energía y del dinero.  Ya los gobiernos democráticos, sin mando en los bancos centrales y sin poder de intervención real en la economía, no pintan nada, salvo en cuestiones formales.

          Encima los poderes del estado, tienen cara, y se muestran ante la opinión pública como los responsables de todo lo bueno y todo lo malo; mientras que los grupos financieros, de la energía, las grandes farmacéuticas o las empresas armamentísticas, se ocultan tras unas iniciales, sin rostro humano, consiguiendo salir indemnes de cualquier descalabro de su gestión.Yo diría que tienen gran capacidad de intervenir en los gobiernos nacionales, condicionando la opinión pública con sus presiones en materia de inversión, o de distribución financiera.

         Y casi podría pensar que juegan un papel en los medios de comunicación importantísimo, mediante su pago de publicidad innecesaria. ¿Qué sentido tiene que una gran empresa energética nacional ponga anuncios de un página completa, cuando disfrutan de un monopolio real en su mercado? ¿Qué hace una gran banca nacional, con ingentes beneficios, pagando una carrera de coches de fórmula 1, con el dinero que se suponía debiera poner en circulación en nuestro País, para reactivar nuestra economía?

         Yo creo que no hay ningún poder, ni legislativo, ni ejecutivo, ni judicial, que pueda imponer sus criterios a estas grandes y poderosas máquinas capitalistas. Por tanto, las democracias actuales, se han descompuesto, y ese supuesto poder del pueblo, se ha quedado exclusivamente en alguna capacidad de arbitrar derechos civiles. Incluso el poder judicial tiene un corsé legal que le impide rebuscar en las profundidades de la ética, pues las leyes y sus procedimientos, han blindado la no imputabilidad de aquellos poderes reales.

          Nuestro País, en el ojo del huracán liberal y capitalista, sufre estos padecimientos. Es así tan claro actualmente, que si nuestros gobernantes no se pliegan a las condiciones del mundo financiero o de las multinacionales, esta gente no va a soltar el grifo de la inversión ni de la circulación del dinero. Estos interesados quieren bajadas de sus impuestos, desean rebajas importantes en las indemnizaciones por el despido –si se le pone más fácil despiden hasta el presidente del gobierno-, eliminación de las leyes laborales, aumento de la edad de jubilación, reducción de los seguros públicos, a favor de las pensiones privadas; y así un largo etcétera de condiciones, que si no se les quita, no van a mover un dedo – todo lo contrario- por mejorar nuestra situación financiera y económica.

           De esta manera, quien ha generado la crisis, los que han fracasado, siguen en el poder, y no sólo no pierden nada, si no que pretender imponer sus condiciones, para que las inversiones entren en nuestro País. Y en España tienen una marioneta que se va a prestar, con alegría y convencimiento, para aceptar subrepticiamente su papel reformista,  para que los poderes reales hagan su apaño. Hay tienen el P.P., predicando reformas en contra de los/as trabajadores/as, de los parados/as, y de otros “culpables, según ellos,  para servirles en bandeja las reformas que estos insensibles del dinero desean. Lo peor es que algunos realistas del PSOE, alimentan este panorama.  Al fin se ha consagrado el fracaso del socialismo, y de postre el estado del bienestar social, y se ha hecho real el valor del mercado libre; dirán los liberales y capitalistas, ufanos y contentos de su capacidad de cambiar hasta los líderes gubernamentales a su antojo, a través del estrangulamiento económico. Y quizás tengan razón, cada vez menos derechos sociales, cada vez menos poder de las democracias, cada vez más beneficios para algunos.

          Ante este pulso sutil, la gente de izquierda debe comprender lo que nos jugamos, debemos mantener nuestros principios para no dejarnos abatir, ante estos cantes de sirena que nos ofrece este mundo sin escrúpulos a la americana, que nos viene de los G7, G20, OCDE, Banco Mundial, y otras formas de poder con iniciales de película. O mantenemos nuestro compromiso social, o nuestro estado del bienestar- que en España, no ha llegado a desarrollarse-, se diluirá, como un azucarillo, en una infusión hecha de cobardía y realismo económico impuesto.


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