PINTURERO
21-01-09. Reunión con monitor de pintura.
- Por cierto, Jon, necesitamos una imagen para la portada del díptico de cultura, para el siguiente bimestre.
- No hay problema, aunque yo no escribo los temas. -Respondió Jon, con una expresiva sonrisa.
Y así fue, efectivamente. El contexto, los colores, la perfección, la estética, la dulzura, la belleza,… aparecieron, al poco, en una foto incomparable, casi perfecta. Qué capacidad de vislumbrar lo adecuado, sobre todo, en cuestión de imágenes.
Parlanchín, cuando quiso, afable en su ámbito íntimo, divulgador del arte de la pintura, cosmopolita de mente abierta, arraigo cultural, destreza con el pincel movido por una mano sumamente expresiva. Artesano de cabalgatas modernistas, ambiguas, funcionales y admiradas. Autor de retratos y paisajes irrepetibles, convencionalista al revés, ha abierto caminos, para muchos y muchas, que descubrieron con él, esa capacidad de crear que es innata en el ser humano.
Crítico y autocrítico, creativo, comprendido e incomprendido, inconformista, innovador, y sobre todo, era él mismo, inconfundible. Descubrir su personalidad, era un envite para cualquiera. Trabajador y artista, se ha plegado responsablemente a sus obligaciones como hermano y como hijo. Humanidad familiar, que se trasladó a sus experiencias saharauis, y su compromiso con la cultura y las bellas artes.
Una particular personalidad que ha enseñado, y continuará enseñando a muchas personas. Seguiremos escuchándote, aprendiendo tus técnicas y trucos. Ese “pinturero” que sale en la TV local, enseñando el arte de la pintura y el manejo de los colores, llevó a muchas y a muchos, a veces solos, a tener una compañía casi diaria, y constructiva.
JON, NOS VEMOS.
